Hablar de sexo en nuestra sociedad, siempre fue considerado como un tabú; es decir, como algo ecaminoso, misterioso y prohibitivo. De los órganos sexuales no se podían hacer ningún comentario, para no ser mal visto o mal interpretado. Esa forma de concepción pertenece al pasado; en la actualidad se debe hablar de sexo de manera natural, como si habláramos del corazón, los pulmones, los ojos o de cualquier otro órgano del cuerpo. Hablemos con mucha naturalidad, sin temor ni vergüenza.
La función de la familia no sólo consiste en lograr que su hijo se relacione con los demás y se integre de alguna manera a la sociedad. También es su función, dar formación integral (cubriendo todos los aspectos de vida, incluso su mundo sexual), de tal manera que su hijo o hija desde antes de la adolescencia logre el análisis de cada situación que se le presenta, tome decisiones conscientes y asuma la responsabilidad de ellas. Hay que aclarar que una educación represiva sobre la sexualidad, sólo logrará inhibir el comportamiento sexual espontáneo del niño y generará daño en el desarrollo de la vida sexual del adolescente o adulto
Aún mamás y papás que han adquirido cierto equilibrio sexual, tienden a educar a sus hijos (desde la infancia o en la adolescencia) de acuerdo a los métodos antiguos, con conocimientos y restricciones primitivas.
La sociedad controla el comportamiento sexual a través de la expresión, de la opinión y de la especulación.
Las diferentes sociedades establecen diferentes actitudes sexuales que influyen tanto en la educación de los hijos, como en la práctica sexual.
Algunas alcanzan mejores niveles de comprensión sobre lo que implica la sexualidad de cada uno de sus integrantes, mientras que otras, permanecen atrasadas en los aspectos de educación, normatividad e infraestructura para el cuidado de la salud sexual y reproductiva.
Una de las expresiones ha sido programar al niño(a), o al adolescente, hacia el matrimonio, por motivos diferentes al amor.
Otra, la forma en que se acepta y se oculta el fenómeno de la prostitución.
Y una más, puede ser el hermetismo y/o discriminación que se presenta frente al tratamiento de una enfermedad de transmisión sexual.
FACTORES QUE INFLUYEN EN LA SEXUALIDAD
Factores educacionales. Incomprensión, rechazo y desprecio por parte del padre o la madre, y una educación encausada al género contrario provoca en los niños (as) conductas no propias a su sexualidad.
Factores culturales. Principalmente los relacionados con la moral y la religión, encaminados hacia un puritanismo excesivo; generadores de serios conflictos intrapsíquicos por el constante miedo a la condenación y el castigo que lleva a profundos sentimientos de culpa inhibitorios de una respuesta sexual normal.
Factores psicológicos. Aquí se incluyen todos los miedos, preocupaciones y tabúes relacionados con la sexualidad. Desde las fobias provocadas por experiencias sexuales traumáticas previas a los conflictos emocionales que determinan miedos al rechazo afectivo; pasando por las inseguridades en la personalidad, complejos de inferioridad, temor al embarazo, timidez, etcétera. En definitiva, cualquier alteración psicológica puede verse reflejada en el área sexual.
Factores circunstanciales. Como pueden ser enfermedades físicas, situaciones de fatiga psicofísica, estrés, depresiones o determinados tratamientos farmacológicos que inciden sobre el área sexual por repercusión en el sistema nervioso.
buen articulo indagando en conexion del respecto con la sexualidad y su influencia en la actualidad
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